Historia de Telefurgo

Haber sido protagonista en primera persona de la historia de Telefurgo hace que sea muy gratificante contarla y no por vanidad.

Hace casi 12 años, en marzo de 2006, Daniel Cañero Jiménez (conocido como Daniel) y Francisco Lucas López (conocido desde ese momento como Lucas) comenzábamos un proyecto empresarial que jamás pensamos que llegaría a adquirir la dimensión que tiene hoy en día.

Daniel y Lucas, se conocían de intercambios comerciales; Daniel trabajaba en Ford, una marca pionera en vehículos industriales y Lucas realizaba distintas funciones dentro de la empresa Seur y entre ellas, repartir paquetes por Madrid. La inquietud de Daniel por hacer clientes lo llevo a conocer a Lucas y juntos tuvieron que llegar a su primer acuerdo comercial: poner en marcha 50 furgonetas que Daniel vendió a la distribuidora de Seur. Una vez cerrada la operación, continuaron con una muy buena relación personal, que llegó a convertirse en una amistad de la forma más natural.

Llegó el momento de la propuesta…

Daniel me propone ¿Por qué no montamos un alquiler de vehículos industriales?

Lucas - Lo veo muy complicado y difícil y además, yo no tengo ni idea de eso, yo soy transportista.

Daniel - Tú vales para esto, mira como estás siendo capaz de trabajar con las 50 furgonetas que te vendí.

Por supuesto que después de tantos años, tal y como conozco ahora a Daniel, cada vez comprendo más cómo una persona que tiene una idea clara, puede convencer al resto si se lo propone. Argumentada toda la idea de negocio, por fin decidimos que sí, que íbamos a lanzarnos a la aventura empresarial.

En los comienzos la ilusión fue nuestro motor, una energía arrolladora nos motivaba a trabajar con una estrategia a corto plazo: tener nuestras 100 primeras furgonetas en un año, partiendo de un comienzo de 10 unidades, que era el mínimo exigido por ley para empezar la actividad. También fue importante la ubicación para el comienzo ; estar en Madrid capital, en la calle Méndez Álvaro, en una caseta de un centro de lavado que ya no existe. Los clientes tenían muy fácil el acceso a nuestras instalaciones, incluso en transporte público y también nos permitía a nosotros hacer más ágil el servicio de entrega a domicilio.

 

El negocio estaba en marcha y lo pudimos mejorar con una idea innovadora de Daniel que en ese momento el sector de alquileres no ofrecía: la entrega a domicilio.

Un día me comentó Daniel, "si nos dedicamos a alquilar furgonetas y las entregamos a domicilio, pues está clarísimo nos llamaremos Telefurgo".

Antes de que se cumpliera el primer año desde la fundación de la empresa, vimos una ocasión de negocio en una visita a nuestro proveedor en Salamanca, donde vimos una nave industrial de unos 350 metros cuadrados muy bien situada en la zona industrial de la ciudad. No hicimos ningún estudio de mercado, tampoco analizamos los riesgos, pero sí teníamos la ilusión y las ganas de expandir el proyecto y no sabíamos muy bien por dónde empezar. Se nos ocurrió hacerlo en un sitio cerca de Madrid, con unos costes muy baratos y el apoyo de nuestro proveedor de furgonetas, que trabajaba en ese mismo polígono.

Muy pronto descubrimos que habíamos acertado, la expansión de Telefurgo había empezado, fuimos fidelizando clientes y haciéndonos con una buena cuota de mercado: Telefurgo Salamanca se estaba consolidando.

Año y medio después de la puesta en marcha de la empresa, empezamos a recibir por primera vez peticiones de franquicias, la marca Telefurgo tenía fuerza comercial, había indicios claros de que íbamos por buen camino.

Muy pronto empezamos a pensar en otras ciudades y Málaga fue la siguiente. En este caso nos desplazamos a  la ciudad, hicimos nuestro trabajo de campo y situamos la oficina en el cruce  de los polígonos más importantes y con esta apertura pronto llegaríamos a tener unas 200 furgonetas.

A estas alturas ya teníamos una plantilla de 10 trabajadores y nosotros mismos, que interactuábamos en todas las áreas de trabajo: desde limpiar furgonetas, atender clientes y realizar  traslados de flotas donde hiciera falta; muchos kilómetros de esfuerzo para llegar a este punto: Telefurgo Málaga había nacido y poco a poco, la marca Telefurgo iba teniendo reconocimiento en la ciudad de Málaga.

A partir de estas aperturas,  empezábamos  a ver la necesidad de darle una dirección a Telefurgo y creamos la empresa Telefurgo Franquicias, de donde partiría el gran proyecto de franquiciar la marca. Para ello acudimos a una consultora externa, Mundofranquicias, que realizó el proyecto con nosotros y le dio la forma legal necesaria para el gran proyecto de expansión que llegaría muy pronto.

Desde este momento ya teníamos dos empresas distintas, Telefurgo, S.A. encargada de las delegaciones propias y Telefurgo Franquicias, S.L. que se encargaría de las oficinas franquiciadas.

Barcelona fue la siguiente apertura. Esta delegación represento un crecimiento importante y muy estratégico; empezábamos a ser una empresa que dejaba de soñar y comenzaba a tener un plan estratégico y notábamos como la marca Telefurgo, también en Barcelona tuvo muy buena aceptación. Al igual que en las oficinas que ya funcionaban, conseguimos conquistar el mercado  catalán con nuestro servicio estrella, entregas de “telefurgos” a domicilio. Telefurgo Barcelona fue,  junto con Madrid, los dos pilares fuertes donde pudimos apoyar todo el peso de la empresa para seguir abriendo mas  ciudades.

Telefurgo solo tenía 3 años de antigüedad, pero ya disponía de 300 furgonetas y cuatro oficinas por España, Madrid, Barcelona, Salamanca y Málaga.